"Chiqui ha encontrado un hogar definitivo. Ya no necesita sus ruedas para moverse y jugar. Ya no sufrirá más el dolor, el abandono, y la pena de estar solo. Ahora jugará y correrá para siempre con Niebla, Darío, Lillo y Feli, sus hermanos.
Chiqui siempre se preguntó que hizo para merecer la mala suerte que había tenido. No le quisieron, cuando él quiso tanto. No le cuidaron, cuando él habría dado su vida por sus amos. No le mimaron, cuando su máxima ambición era tumbarse a los pies de su dueño y no separarse nunca.
Domingo, 11 de Enero de 2009 05:49
Toro jubilo de medinaceli proxima cita con la crueldad
Cuando todavía no habrá terminado de descomponerse el cuerpo de Valentón, el toro “asesinado” legalmente en Tordesillas el pasado 16 de Septiembre, nos encontramos a poco más de un mes para que otro astado sea torturado y sacrificado también en nombre de un rito ancestral, también como parte indispensable de unos festejos populares que parecen no concebirse si no hay maltrato animal de por medio, también amparado por la parafernalia de una Organización, llámese Asociación de Amigos –menuda ironía: “amigos”- o Patronato, creada y mantenida para dar apariencia de cultura y legitimidad moral a otro acto cruel y salvaje, a una nueva muestra de la ignorancia falsamente maquillada de erudición, de la vergüenza al servicio de la diversión de unos seres rudos y violentos, de la tortura como práctica consentida y transmitida como si gozase de un valor pedagógico, social o ilustrativo.
Jueves, 12 de Octubre de 2006 10:00
La suerte del Galgo: el delirio de lo indescriptible
Estoy aquí en un lugar de la mancha de cuyo nombre no quiero acordarme , es de noche y vago por el campo en busca de no sé que si comida o cobijo... de lo que me duele todo, del hambre, miedo, frío, cansancio, no recuerdo ya si me abandonaron o si me fui yo directamente de tan mal que estaba...
El horror cotidiano que rodea y acecha al galgo en gran parte del territorio español es la escenificación de una brutalidad y una violencia que sólo puede tratarse de comprender dentro de una dinámica de esperpento y locura. No sólo es incomprensible sino absolutamente incomprensible la crueldad sistemática a la que está sometido, igual que otros muchos perros que tienen la desgracia de encontrarse en ese mismo entorno, pero donde el galgo se ha erigido en símbolo por antonomasia de esa maldición que está destinado a arrastrar hasta el final sin ninguna escapatoria ni posibilidad mínima de ganar.